Home

Estar en la cama por la mañana en esos minutos en los que decides si estar cinco minutos más tumbado o no, sabiendo que se está en el Cairo, y escuchar al mismo tiempo un fuerte sonido de lluvia, hace que uno se cuestione si todavía se encuentra en el mundo onírico o ya volvió a la realidad.

Pero no, hoy en el Cairo sucedió algo que ocurre como mucho dos veces al año, llover. Fantástico, de verdad se podía sentir la depuración del denso aire de una ciudad con unas tasas de polución abismales. Ahora bien, podéis imaginar cómo será el desarrollo del alcantarillado de una megalópoli en la que sólo llueve dos veces al año… así que en lugar de haber charcos, hay lagos. Si quieres cruzar la calzada sin acabar hundido en el agua (que por supuesto brilla por la ausencia de nitidez) debes dar increíbles rodeos a la cuadra o, algo más práctico, saltar las piedras que alguien puso a modo de cuento en el que de piedra en piedra se evita la mordida de un cocodrilo.

Anuncios