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Una iglesia fue quemada hace una semana en el barrio periférico de Imbeba por un grupo de hombres seguidores del salafismo. Con gritos repitiendo constantemente la frase “Allah es grande” fueron destrozando la estructura del edificio, ante la pasiva y dolorosa mirada de vecinos y asiduos a esa Iglesia y defensores de la misma que perecieron.

El salafismo es un movimiento en el que, según sus integrantes, se resguarda el puro Islam tal cual era en sus inicios, evitando cualquier tipo de alteración. Obviamente son un grupo muy reducido, sin embargo se hacen notar por sus actos, ya que como se empieza a ver van más allá de la mera palabra.

Es difícil concretar quiénes son en realidad, cómo se subvencionan, etc Unos declaran que tienen sus fuentes de ingresos gracias a donaciones enviadas desde Arabia Saudí, otros que no es así, que se autoabastecen con sus propios ingresos, algo difícil de creer al verlos con sus lujosos AUDI o MERCEDES. Los ataques hacia la población cristiana de Egipto han sido inexistentes y siempre han vivido en paz, algo que está cambiando en los últimos meses a pasos agigantados. Es absurdo decir que hay dos grupos dentro del país, en el que estarían el de los que siguen a Mohammed y el de los seguidores de Jesús, es una sandez que he escuchado a diario durante los últimos días, ya que la socialización en el país entre las dos religiones predominantes es un hecho que no se puede contradecir. La gran mayoría de la población musulmana en Egipto respeta y quiere al resto de cristianos, ya que juntos forman una misma nación. Sin embargo, el reducidísimo grupo de radicales del que hablaba al principio está provocando que el miedo comience a estar presente en entre la población cristiana del país, que empiezan a sentir por primera vez los ataques.

Bien es cierto que hasta ahora han sido casos puntuales y no frecuentes, pero cuando han sucedido han sido muy graves. La comunidad ortodoxa vive hoy en Egipto con un miedo al que nunca antes se había enfrentado, la guinda del asunto ha sido con la desaparición de alguna mujer cristiana egipcia últimamente. Estos días me narraron un caso, en el que una joven, residente en el mismo barrio humilde donde se quemó la iglesia la semana pasada, fue secuestrada y encerrada en una habitación durante dos meses, en los que tras castigos y torturas querían que se convirtiera al Islam.

Iglesia quemada en Imbeba/ fuente: http://www.elpais.es

Tras dos meses la joven pudo ver la luz del sol y regresar a casa. ¿Escuchaste antes esta historia? Yo era la primera vez que tenía conocimiento de algo así en la región, pero ayer sentí pavor al charlar con un líder religioso cristiano del país, en la conversación me contó que 30 mujeres habían desaparecido en lo que llevábamos de semana en el país.

Lo que está sucediendo aquí no es una guerra entre religiones, ni siquiera el ataque de una religión a otra, simplemente es que un grupo de terroristas autoetiquetados “musulmanes” están sembrando el pánico. Por supuesto nada tiene que ver este grupo con el verdadero Islam, cuyo principal objetivo es velar por la paz y el respeto hacia el resto de religiones del mundo.

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