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Barrio copto / Mángel Sevilla. Cairo

Frente a la televisión pública de Egipto, a orillas del Nilo, a unos diez minutos caminando de la plaza Tahrir, desde hace días está asentado un grupo numeroso de cristianos, manifestándose de modo pacífico cansados del incremento de los incidentes hacia ellos.

Hace unas cuatro horas, era alrededor de la media noche, he ido con un par de amigos al lugar en el que se reúnen, hoy hubo grandes choques entre el grupo de radicales seguidores del Islam que atacaron a los coptos. Me he encontrado con una fila impresionante de policías antidisturbios con su uniforme color negro, después, otra segunda fila de militares. Tensión y gritos, de fondo se escuchaba una ola de manifestaciones reclamando seguridad, los gritos eran ensordecedores.

Voluntarios se encargaban de registrar a todo aquel que decidiera entrar al área. Una vez dentro había un grupo de personas con heridas y la ropa manchada de sangre. Al parecer poco antes un grupo de salafíes atacaron a varios cristianos, las imágenes de camisas manchadas de sangre no pasaban desapercibidas, al tiempo que se veía a todos con un palo firme y rígido de más o menos un metro de longitud que habían conseguido arrancándolo de algún banco o valla de la calle, preparados para defenderse, alzando también cruces de madera de todos los tamaños, con ilustraciones de elementos cristianos pegados a ellas.

Al final de la calle a orillas del Nilo, un grupo de tanques militares “protegía” a los manifestantes. Sucedían cosas que nadie entendía, por ejemplo, de repente un grupo de unos ochenta antidisturbios estaba corriendo hacia un extremo del lugar, o por ejemplo alguna pelea empezaba en algun punto de la manifestación. Un momento tenso ha sido al escuchar dos disparos, nadie entendía nada, algunos empezaban a correr alzando sus palos pensando que algo grave sucedía.

De repente aparece un hombre gritando que no se permita la entrada a los musulmanes, un chico le dice que él lo es, y que no pasa nada y que no es una cuestión de musulmanes contra cristianos, sino que el problema es de los salafíes.

Ha habido un momento en el que parecía que la situación se iba a complicar en todo el lugar, gritos iban in crescendo, nadie entendía qué pasaba, dónde venía el problema, rumores esporádicos y efímeros provocaban la alteración de algunas personas por minuto.

Los cristianos egipcios están eufóricos y alterados, saliendo a la calle, atrincherados en el suelo durmiendo, reclamando simplemente protección, que se haga algo para su protección.

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