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4:30 de una tranquila madrugada en un piso de un barrio del centro de El Cairo. Se empieza a vislumbrar la silueta de los edificios que, por su forma y estructura, da la sensación de que el observador está frente a aquel famoso vídeojuego, “el tetris”, pero en tamaño SÚPER XXL y con un fondo coloreado de diferentes tonalidades de rosa salmón.

Se aprecia una humedad muy agradable, un suave y muy sutil fresco totalmente alejado del clima que gobernará la ciudad en pocas horas. Un absoluto silencio es roto por el cacareo de un gallo. ¿Dónde está ese gallo? No se sabe, pero esté en el balcón de arriba, metido dentro de algún apartamento o en la terraza superior de los edificios, la cuestión es que le sigue el canto otros muchos pollos.  Unido a este “agradable” concierto de madrugada se apuntan a escena motores de aire acondicionado y cientos de pájaros despertando. Junto a este alboroto se oye en un segundo plano un lento y constante sonido de pasos de un hombre en la vacía calle, cada vez que pone el pie en el suelo un eco le acompaña hasta el final de la calle. La sonoridad de todo lo comentado va in crescendo, cada diez minutos su intensidad aumenta… El va llegando, comienza el primer día de Ramadán (1 de agosto finalizando día 30).

Regido por el calendario lunar, hasta dos días antes no es posible saber con exactitud el momento exacto en el que comenzará Ramadán, pero sí se sabe el mes desde el año anterior.

El Ramadán consiste en ayunar durante todo el mes que dure la festividad, sin embargo, a pesar de que la ignorancia en algunos sectores tache esta tradición de “locura”, lo cierto es que, al conocerla de cerca, dista mucho de lo que uno cree conocía.

En resumen se trata de un periodo de reflexión individual, nadie obliga a nadie a realizarlo. El ayuno dura todo el tiempo que los rayos de sol estén presentes, y no sólo se trata de no comer ni beber, sino también controlar el estado de ánimo, evitar las relaciones carnales, los lujos, ayudar al prójimo, etc. La idea básica de realizar el Ramadán es ponerse al menos una vez al año en la posición poco privilegiada que millones de personas tienen en el mundo, las personas sin hogar, sin comida, etc.

Obviamente, el Islam (religión que ya su nombre en sí significa “paz”), especifica que no todas las personas deben realizar el Ramadán, ya que hay situaciones en las que no es posible: una mujer con la menstruación, estar enfermo, etc. Simplemente se realiza cuando el cuerpo está saludable.

Muchos se preguntarán qué sucede con los millones de cristianos egipcios, y les vendrá a su cabeza la pregunta ¿dónde está el “conflicto” religioso?. Pues los cristianos están disfrutando de la festividad con el resto de egipcios musulmanes sin ningún tipo de problema. Por supuesto no ayunan, pero respetan y evitan beber o comer en lugares públicos, exactamente como sucede a la inversa cuando los cristianos no comen carne durante los días que dura su ayuno, en ese periodo los musulmanes evitan hacerlo también en lugares en los que haya presencia cristiana. Una muestra más de convivencia y respeto, un ejemplo a seguir por muchas naciones “desarrolladas”.

En breve colocaré fotos de El Cairo en el mes con la festividad más importante para los musulmanes.

Barrio copto / Mángel Sevilla. Cairo

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