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Una calle por el viejo Cairo / Mángel Sevilla. El Cairo

Una entrada de puestos de venta a cada lado es el primer paso al llegar al mítico bazar de “Jan Jalili” en El Cairo, su origen se remonta alrededor del s.XIV, y es ahí donde convergen cientos de laberínticas y estrechas callejuelas. Colores intensos, aromas fuertes y suaves entremezclados, y crestas de mezquitas que se van asomando tímidamente sobre los edificios antiguos es la escena principal, a la que se añade la simpática atención de los vendedores.

Los puestos de venta están saturados de objetos egipcios de todo tipo, es tal el hacinamiento de productos que la vista se pierde, es imposible racionalizar. Lo habitual es ir por el día, pero la noche tiene su encanto. Tras caminar un rato por la vía principal del bazar aparece alguna entrada con dirección a cualquiera de los callejones estrechos en los que la claridad es menor, al entrar es inevitable realizar un viaje al pasado, cinco siglos atrás. Las calles, la venta de lámparas egipcias con diferentes tonalidades de un mismo color, los artesanos de todo tipo trabajando en la puerta de sus establecimientos, el ebanista, el joyero, etc.

Una luz dura para iluminar es provocada por lámparas de pequeños establecimientos, en algunos lugares hay poca iluminación, pero intensa y hermosa. Un sutil humo derivado de las pipas de agua (shishas) de los diminutos cafés escondidos dan el toque necesario para pensar que se está en un sueño, además el tabaco utilizado para fumarlas está aromado con diferentes frutas, de fresa, o mango, o manzana,…

Poco antes del comienzo de la oración para los musulmanes, desde cada mezquita se realiza un llamamiento protagonizado por el almuecín, con su canto invita  a todo aquel que desee asistir, y todos los almuédanos envían su mensaje al mismo tiempo. Unos sonidos fusionados entre sí que dan encanto al lugar, invitan a relajarse y a desear pasear por esa zona con una de esas personas próximas con las que uno siempre tiene el deseo de perderse, descubrir nuevos callejones y recovecos del bazar, hasta el amanecer.

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