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Hoy se lleva a cabo en Egipto la primera elección democrática presidencial en el país, un porcentaje importante de electores depositará su voto hoy y el otro mañana, tras 4 ó 5 días de recuento se conocerán los resultados -en caso de que ningún candidato se haga con la mayoría absoluta, se realizará una segunda vuelta a mediados de junio-. El ganador deberá guiar al país durante los próximos cuatro años, en donde 80 millones de personas conviven con grandes desigualdades de diversa índole (sociales, género,…).

Las elecciones en Egipto tienen no una, sino cientos de peculiaridades que las distinguen de otras formas de hacer política en democracia. Un hecho que llama la atención a un foráneo es que, al ver las imágenes de los candidatos en las diferentes esquinas de la ciudad, los líderes políticos se anuncian con un objeto, es decir, aparece su imagen, su nombre y, junto a él, una escalera, un sol, un animal,etc. La primera vez que lo presencié fue en las elecciones del Parlamento, en el que se apreciaba un candidato representado por un coche, otro por una silla, una pelota de fútbol, etc., sin embargo, al reflexionar y ver que el país goza de unas cifras escalofriantes de analfabetismo, se puede entender mejor -con grandes críticas-. Los candidatos que se presentan como favoritos -según las poco fiables encuestas- se representan con un sol, otro con un caballo, con una balanza o con una escalera.

Los candidatos principales son:

Amr Musa: Estaba en el anterior gobierno dictatorial de Hosni Mubarak -también fue secretario general de la Liga árabe-, cuando comenzó la Revolución Egipcia el 25 de enero de 2010, él, tras años de servicio al régimen, declaró su rechazo al gobierno no democrático de Mubarak -que alguien con este perfil tenga posibilidades de ser elegido muestra un democracia sin una estrcutura fuerte-.

Mohamed Mursi: Empujado por los Hermanos Musulmanes para alzarse con la presidencia ha mostrado desde un principio su rechazo al servilismo que Egipto tiene con Estados Unidos, sin embargo, respecto a Israel, declara que respetará el acuerdo de paz. En las últimas semanas ha radicalizado su mensaje.

Ahmed Shafiq: Fue Ministro de Aviación Civil en el gobierno de Hosni Mubarak, además, fue Ministro de Egipto hasta marzo de 2011.

Abdel Moneim Abul Futuh:  Islamista independiente que apoya, en apariencia, a artistas, cristianos,… pero también a salafistas. Sin embargo, no es más que un líder populista. Ha mostrado su oposición a la estructura de las Fuerzas Armadas, y la necesidad de llevar a cabo una limpieza profunda de corrupción de las instituciones egipcias, sin embargo, se muestra partidario de la combinación POLÍTICA-RELIGIÓN. Fue miembro de la Hermandad Musulmana por mas de 20 años y lo abandonó para presentarse en las elecciones presidenciales.

Después, existen otros candidatos importantes en los que la percepción social de voto no es tan aventajada como los anteriores:

Jaled Ali: (Quien yo votaría si fuera egipcio) Militantes izquierdista a favor de los derechos sociales, no parece tener grandes opciones de competir con los grandes y, por ello, algunos votantes se decantan por utilizar el “voto útil” y desviarlo hacia alguno de los cuatro candidatos con más opciones, para evitar así el avance de los radicales.

Hamdin Sabahi: Representa a la izquierda nacionalista. Tras la salida de AlBaradei de la política egipcia, parece haber sido una luz de esperanza para gran cantidad de seguidores laicos de la Revolución Egipcia.

Un cóctel de políticos con posturas antagónicas, en algunos casos con personas del régimen anterior, algo que para unos votantes es símbolo de retroceso y, para otros, el único modo de no caer en una anarquía de jóvenes sin experiencia política. El resultado se conocerá en pocos días, y el líder será el responsable no solo de gobernar el país la próxima legislatura, sino de marcar las bases del primer gobierno egipcio sin un faraón.

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