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“La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad.”

Nelson Mandela

Dio su vida no solo por su país, sino por la Humanidad, pidiendo igualdad para todas las personas del mundo, evitando la discriminación por cualquier diferencia existente, grande o pequeña. Enseñó a enriquecerse de la diferencia conviviendo en igualdad.

Nelson Mandela / Fuente: http://blogs.elpais.com/

Nelson Mandela / Fuente: http://blogs.elpais.com/

Era un “terrorista” porque se manifestaba para eliminar carteles situados en cada esquina de las ciudades sudafricanas en las que se leía “ONLY WHITES” (solo blancos), y que su no cumplimiento implicaba golpes, cárcel, multas,… Fue activista en un sistema considerado democrático que ofrecía la vía administrativa para manifestarse y, de no hacerlo así, se era un revolucionario sanguinario. A día de hoy, habiendo vivido en Sudáfrica un tiempo, conociendo a su pueblo, sus calles, no puedo entender cómo fue posible crear un sistema político en el que la mayoría de la población, de color negro, estaba tras vallas de metal y madera viendo cómo los blancos vivían de lujo.

Leer a Mandela es leer sobre el alma, el espíritu o el yo social, enseña valores de fortaleza y perseverancia para todas y todos.

“Siempre parece imposible hasta que se hace.”

Él mostró la importancia de lo espiritual más allá de fumar marihuana y ser “hippie”, teniendo como base estar dispuesto a hacer el bien con quien tenemos al lado, independientemente de su raza, género, sexo, embarazo, estado civil, origen étnico o social, color, orientación sexual, edad, discapacidad, religión, conciencia, creencia, cultura , idioma y nacimiento. Esta filosofía de vida fue materializada en el artículo 9 de la Constitución de Sudáfrica, la más respetuosa del mundo con los derechos humanos.

“La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”.

Lamentablemente, los mal llamados “seguidores de Mandela” no están creando un país con los ideales de su líder, en el que reclamaba igualdad y no dominar al color que fue dominante, el blanco. Poco a poco, vivir en Sudáfrica siendo blanco se está convirtiendo en algo complicado.

“Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He peleado contra la dominación blanca, y he peleado contra la dominación negra. He buscado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que todas las personas vivan en armonía.”

Ahora descansa en paz a sus 95 años. 

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario.”

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