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La joven egipcia Mahienour encarcelada

La joven egipcia Mahienour encarcelada

Durante el par de años que estuve viviendo en Egipto tuve la oportunidad de conocer a Mahienour. Fue el día en que una amiga que tenemos en común salió de prisión -su delito había sido manifestarse-, fue en noviembre de 2011, escribí con gran impacto su terrible historia en prisión en el artículo titulado “¿Quién le folla primero?”:

(…) Allí fue separada del resto del grupo, apareció en una habitación poco iluminada con cinco hombres altos y fuertes frente al cuerpo débil y delicado de la muchacha de 22 años y escaso un metro sesenta de altura. Un puñetazo de uno de ellos fue directo a su cara, otro una patada en el estómago, con un palo recibió golpes sin cesar durante un tiempo que recuerda eterno. Tras el detalle de ofrecerle un descanso, volvieron y, entre risas maléficas en ese cuarto oscuro y húmedo, una pregunta fue lanzada al aire “¿quién le folla primero?”. El terror y pánico que la joven sintió en ese momento lo dejamos en la imaginación de cada uno. Tocando el trasero, los pechos,… los hombres estaban disfrutando como un grupo de niños jugando con un pollo o una lagartija. Finalmente uno de ellos, el “afortunado”, se abalanzó sobre ella y empezó “la fiesta”. (…) (lee el artículo completo AQUÍ)

El día que salió de la cárcel conocí a la que ahora está en ella, Mahienour, una dulce joven de gran personalidad originaria de Alejandría, la mítica ciudad del norte de Egipto -un lugar que yo personalmente adoro-. Ella, una dura activista por la democracia y los derechos humanos, ahora  está encarcelada por la misma situación que nuestra anterior amiga: manifestarse.

La joven egipcia Mahienour encarcelada

La joven egipcia Mahienour encarcelada

Mahienour tiene un ojo cerrado de forma constante, un problema que tiene desde niña y que, recuerdo, me contaba con orgullo sobre la discriminación que siempre sufrió por ello y, además, por mujer y, también, por liberal. Ese rasgo facial se acaba de convertir en el símbolo de la libertad en Egipto.

Lo que más toca la sensibilidad es imaginarse las condiciones en las que se encuentra esta joven -y otras much@s más-, en unas cárceles que son el infierno en la tierra. Nunca olvidaré cuando asistí como oyente a un juicio colectivo en El Cairo hace años, era la materialización de la humillación humana, una experiencia terrible que te invito a leer en este enlace, fue mi primer artículo de este blog. 

#FreeMahienour

El hashtag #FreeMahienour se ha convertido en la forma de denuncia para tod@s l@s pres@s egipcios que se encuentran en la cárcel sólo por opinar.

Es increíble leer algunos medios de comunicación egipcios y ver cómo acusan, desde la insinuación maliciosa, a ésta y otras much@s jóvenes que tan sólo salieron a la calle para exigir una democracia no dictatorial. Ella es dulce, aparentemente frágil, pero con una fortaleza que hace temblar a quien le escucha. Es una de las tantas personas a las que personalmente admiro, no sé si algún día llegará a ser conocida como un icono de la libertad del país y mundial, pero para mí y para otros muchos ya lo es.

Por favor, te animo a que sigas la campaña por su libertad en facebook, donde ya tiene más de 26.000 seguidores: www.facebook.com/freemahienour

Es terrible ser mujer en países como Egipto, tan sólo hay que caminar diez minutos por cualquier calle junto a una mujer con el pelo suelto para darse cuenta del infierno en el que viven. No es terrible en el sentido de que no hay libertad para ellas, porque no es así, nada a ver con otros países realmente radicales, simplemente es el estrés cotidiano de una sociedad machista que siente que tiene el poder de lo privado sobre cada mujer que camina por la esfera pública: comentarios obscenos, risas,… un estrés diario.

Lujo y pobreza en un click, El Cairo

Lujo y pobreza en un click, El Cairo

Durante el pasado siglo, Egipto fue un ejemplo de desarrollo en muchos aspectos; la calidad de vida era alta, una clase media fuerte, políticas públicas decentes que ofrecían una ciudad en la que vivir y pasear, con unos derechos sociales y libertades básicas garantizadas. En escasas cuatro o cinco décadas, Egipto pasó de ser un país con una calidad de vida excelente, mejor que cualquier otro país del Mediterráneo a un lugar en el que la ciudad se cae a trozos. Años de totalitarismo arropado por una corrupción bestial condujo a lo que es hoy, un lugar imposible de vivir en el que un día, ya cansados, los egipcios salieron -salen- a la calle para hacer temblar a la clase dirigente no democrática.

 

 

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