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Sobre el Puente Moscova con flores en honor al político asesinado, de fondo la Catedral de San Basilio / Mángel Sevilla

Puente Bolshoi Moskvoretsky sobre el río Moscova, con flores en honor al político asesinado, de fondo la Catedral de San Basilio / Mángel Sevilla

La bestial Plaza Roja continúa, de noche, con las lucecitas que la Navidad dejó en cada árbol. Los escaparates de Cartier, Louis Vuitton,… dan a la misma plaza donde una gran pista de hielo continúa.

Tras cruzar la descomunal catedral de San Basilio (que pasa a un segundo plano en la sutil niebla que baña la plaza), se inicia el puente que atraviesa el río sobre el que hace cinco días fue asesinado el líder de la oposición rusa, Boris Nemtsov.

En la acera peatonal del lateral derecho del puente, montones de ramos de flores con mensajes escritos en ruso, alguno espontáneo en otro idioma, y alguna vela, se amontonan en honor al político fallecido. Desde el inicio de la pasarela no se aprecia su final y, hasta el último metro, hay cientos de ramos de flores de colores intensos que destacan entre el tono gris de la arquitectura y moda soviética, al igual que la colorida catedral de San Basilio.

“Je suis Nemtsov, я не боюсь (no tengo miedo), нет слов (no hay palabras)”.

Sobre el Puente Moscova con flores en honor al político asesinado / Mángel Sevilla

Sobre el puente Bolshoi Moskvoretsky con flores en honor al político asesinado. / Mángel Sevilla

La intensa vida de Moscú da para pensar que el tema del atentado ya estaba olvidado por los rusos, poco se habla ya del mismo. Sin embargo, tras el primer paso en la fila de flores, de las miles que hay, es inevitable sentir que la sociedad sigue activa sobre el asunto, ya que hermosos ramos no dejan de llegar, no existiendo ni un ápice visible de flor marchita.

“Saber quién lo ha matado a veces no es lo más preferible”.

No hay duda de algo, y es que la sociedad rusa está conmocionada tras lo sucedido. Un atentado de este calibre (en el sentido simbólico) no se recuerda.

La Catedral de San Basilio separa dos lados importantes de la ciudad situados a pocos metros el uno del otro; el puente Bolshoi Moskvoretsky por un lado y, en el otro, la Plaza Roja con las impresionantes murallas del Kremlin, en donde en invierno se ven decenas de familias pasando la tarde patinando. Exactamente igual que el viernes pasado, mientras los rusos disfrutaban de la noche unos disparos interrumpieron.

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