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Un atardecer que comenzó hace horas se convierte en amanecer tiempo después, sin hacerse de noche ni un par de minutos. Así son las Noches Blancas en San Petersburgo, también llamadas el sol de medianoche, un fenómeno atmosférico propio del mes de junio, provocando que nunca llegue la oscuridad en las regiones polares del norte, en las que se incluye la que un día se llamó Leningrado hasta el fin del periodo soviético en 1991.

Noches blancas: el sol de medianoche / Mángel Sevilla. San Petersburgo, Rusia.

Noches blancas: el sol de medianoche 00h00 / Mángel Sevilla. San Petersburgo, Rusia.

Si te taparan los ojos y te mostraran directamente la “noche” en esta zona del planeta, te sería imposible distinguir entre un atardecer o amanecer y te cuestionarías si, de verdad, se trata de una imagen real. Porque el cielo cambia como nunca antes lo ha visto quien presencia por primera vez el sol de medianoche, una mezcla entre sutiles e intensos tonos azules y rosas propios de este periodo, sobrevuelan San Petersburgo y demás regiones polares de Rusia. Es muy bonito e interesante, pero tiene su lado “oscuro”. En el momento de irte a dormir cuesta engañar al cuerpo porque, en realidad, es tu hora habitual de irte a la cama pero no encuentras oscuridad, la claridad exterior durante la noche es exagerada. No obstante, lo peor es ese instante en el que, a medianoche, abres tu ojo un segundo para dar paso a tu ritual sorbo de agua nocturno, segundo en el que sientes un golpe importante a tus sentidos con esa luz multicolor. Sin embargo, hay algo aún menos cool, y es que con la costumbre a las largas noches del invierno ruso, este mes llega ese día bien temprano cuando abres de forma espontánea lo ojos y saltas de tu cama histérico pensando que son las 12PM, susurrando con rabia un ¡J… me quedé dormido!. Pero no, buscas el reloj y son las tres o cuatro AM. Suspiras aliviado, pero el shock te deja un rato reflexionando más de lo necesario hasta que logras dormirte, de nuevo. Lo más interesante es ver que las concurridas calles del día permanecen vacías de madrugada, dando la sensación de estar en una imagen pasada e irreal de la ciudad, no hay nadie, ni vehículos, tan solo silencio en un fantástico atardecer que no tiene fin, es el sol de medianoche, hermoso.

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