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Ruta estimada en Google Maps

Ruta estimada en Google Maps

Hace casi dos décadas escuché por primera vez la palabra Transiberiano. Era algo así como un tren que cruzaba toda Rusia. Cuando oí hablar sobre ello, no sabía situar Siberia en un mapa, ni Vladivostok y, mucho menos, la ciudad más importante de Siberia, Irkutsk.

Ha sido un año intenso viviendo en Rusia, entre Moscú y San Petersburgo, en el que desde el primer día he tenido en mente realizar la histórica ruta que data desde mediados del s.XIX. Fecha en la que ya se tenía claro que si se quería mantener un país con tantos movimientos nacionalistas unido, se debía reforzar la infraestructura, así como otras maniobras políticas, sociales y culturales, como imponer el ruso por encima de todo. En un primer momento se construyó la ruta desde el oeste ruso hasta Irkutsk, ciudad situada en el corazón de Siberia, y posteriormente se hizo la otra mitad hasta la ciudad de Vladivostok, en el Pacífico.

En internet hay disponibles millones de buenas fuentes en las que se describe este periodo histórico y todo el proceso que giró en torno al mítico Transiberiano. Yo narraré lo que para mí ha sido lo más destacable de esta experiencia, un siglo después desde que comenzara a funcionar.

En San Petersburgo, Minutos antes de iniciar los 10.000km del Transiberiano / Mángel Sevilla

En San Petersburgo, Minutos antes de iniciar los 10.000km del Transiberiano / Mángel Sevilla

Preparación:

En primer lugar hay que pensar si quieres compañer@s en esta ruta de casi 10.000km, en la que comenzarás en el Báltico y finalizarás en el Pacífico (100% recomendado, especialmente si dispones de buenos amigos, aprovechando para conocerse más a fondo de lo que nunca pensaste). Para ello, hay que destacar que este no es un viaje en el que volverás a casa cargado de selfies con las que tus redes sociales arderán de los millones de ME GUSTA. No. Es un error de algunos. Este es un viaje ideal para aquellos que han estudiado y conocen/ interesa algo sobre cualquiera de los aspectos que giran en torno a esta región del planeta: geografía, sociedad, historia,… Además, recomiendo que todos los participantes en el viaje estén 100% activos en su organización o, por el contrario, pasarás los primeros 3.000km siendo cuestionado por al menos uno de tu grupo. En definitiva, el Transiberiano no es el Hilton (bueno, sí existen vagones de primera clase, pero aún así no es comparable a estar en cualquiera de las maravillosas calas de Baleares o Sicilia, por ejemplo). Los preparativos suponen un gran esfuerzo, especialmente cuando tus fechas de realización del viaje son poco flexibles, hay que pasar horas coordinando las ciudades que visitarás, intentando combinar el tiempo de llegada a ellas y el de salida, de forma que logres llegar y bajar del tren a primera hora de la mañana, continuando el viaje en el ferrocarril al final de la tarde/noche.

Una vez tienes claro que quieres hacer el viaje, hay que pensar en el tiempo del que se dispone (como mínimo dos semanas, que serán súper intensivas), elegir fechas y comenzar a comprar los billetes (solo se pueden comprar a partir de 40 días antes del viaje). Los tickets los puedes adquirir directamente en las estaciones de tren (no lo recomiendo), a través de una agencia que te organice todo (mucho más caro) o, la opción que recomiendo, adquirirlos directamente en la página web oficial que funciona a la perfección (dando a veces algún problema con el pago de las tarjetas de crédito): http://pass.rzd.ru/

¿Qué no olvidarse de llevar? Además de equipaje ligero y todo lo relacionado con el aseo personal, recomiendo cuatro elementos que no faltarían si vuelvo a hacer la ruta: toallitas húmedas de bebé (toneladas), una taza/vaso (siempre hay agua caliente disponible para infusiones), cubiertos básicos y, por si acaso el aire acondicionado se estropeara, un abanico/ ventiladorcito.

Tipos de vagones de tren en el Transiberiano:

A) Platzcart: Es la opción más económica y en la que yo viajé. Se trata de un estrecho pasillo en el que, perpendicular a él, hay una especie de cubículo abierto con dos literas en cada lado. Al tumbarse la cabeza está al lado de la ventana y los pies dan al pasillo. Además, hay otra litera cruzando el estrecho pasillo, situada en perpendicular a las camas descritas y en paralelo al vagón. Recomendable NO situarse cerca de los extremos, en donde se encuentran los baños. Con el tiempo me he dado cuenta de las diferencias entre ser turistas y viajeros, estos últimos son los que deben ir en este vagón. Yo lo repetiría sin dudar.

B) Cupe: Se trata de compartimentos en los que hay cuatro camas (dos literas en perpendicular al tren). La ventaja de estos vagones es que se puede cerrar la puerta y es mucho más silencioso. Pero en este caso la interacción con los demás pasajeros será menor. El baño es igualmente compartido por todo el vagón, con la ventaja de que el número de personas que lo utilizará será menor que en Platzcart.

C) Sleeping wagon: Es la opción considerada “lujo”. En este caso el compartimento es para dos personas, mucho más limpio que en las primeras dos opciones. Es una alternativa mucho más cara y la interacción con los ruso será nula.

Empieza el viaje: San Petersburgo – Kazan, República de Tatarstán:

La emoción de los días previos era difícil de esconder. He viajado bastante en los últimos años, pero la curiosidad y excitación que sentía por este viaje ha sido mucho más intensa en esta ocasión. Preparé la mochila, esperé que mis amigos llegaran a Rusia, desde México, y nos presentamos en la estación de tren de San Petersburgo para iniciar nuestra primera ruta hacia Kazán, en la República de Tatarstán. Unos 1.500km de viaje de los casi 10.000km que dura toda la ruta hasta Vladivostok.

Los destinos del viaje así como la flexibilidad de horarios y días los eliges tú, recomiendo en gran medida pasar una noche en el tren en la primer ruta, no más, de modo que dé tiempo a acostumbrarse al nuevo entorno que será tu hogar por muchos días, y en el que a medida que transcurre el viaje tendrás sentimientos de odio y amor constantemente.

La salida desde San Petersburgo tiene una ventaja, y es que con alta probabilidad el tren no habrá venido desde otra ciudad y todos los pasajeros suben al mismo tiempo, por lo que, créeme, tus fosas nasales lo agradecerán, en comparación a cuando tomes el tren a mitad de Siberia, de noche, entrando a un vagón en el que personas llevan dos o tres días ahí metidos…

Al comprar los billetes de tren es importante seleccionar que se quiere ropa de cama, así dispondrás de las sábanas y de una toallita. Nada más entrar conoceréis a la Provodnik, una mujer de entre 40 y 60 años con el uniforme de media falda gris, camisa blanca con una insignia, el gorrito rojo o gris con la hoz y el martillo y una cara seria. Ellas se convertirán en el todo del vagón, son la ley y el orden, tienen todos los poderes materializados en ellas (el ejecutivo, el legislativo y el judicial). Ellas se encargan de limpiar, vender todo tipo de productos que varían de un vagón a otro, asistir en caso de problemas y un largo etcétera. Mi recomendación es que, bajo ningún concepto, oses retarla o tener algún tipo de problema con ella. Junto al dinero y el pasaporte, ella será lo más importante de tu viaje.

El viaje comienza…

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